Cámara en Hollywood

Entrevista a Alejandro Gonzales Iñarritu y Leonardo DiCaprio: The Revenant

Por: Jorge Camara | Febrero 24, 2016

Alejandro&Jorge

Hollywood, CA.- Si como se pronostica, Leonardo DiCaprio recibirá una  nominación al Oscar de Mejor Actor  por su actuación en “The Revenant”, bajo la dirección de Alejandro Gonzáles Iñarritu (y como ya se apuesta la dorada estatuilla), esta será la sexta ocasión en que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas lo coloca en las codiciadas quintetas, en diferentes categorías.

Su primera nominación fue como Actor de Reparto por “What’s Eating Gilbert Grape (1994). Por “Blood Diamond” (2007) compitió por vez primera como Mejor Actor, continuando con “The Aviator” en 2005 y “The Wolf of Wall Street” en 2014, y por esta última recibió también una nominación como productor. ¿Será 2016 finalmente el año de Leonardo DiCaprio?

Gonzales Iñarritu, por su parte, recibió tres Oscars el año pasado como Mejor Escritor, Mejor Productor y Mejor Director de “Birdman”, que ganó Mejor Película.

“The Revenant”, curiosamente, es una historia que ha sido llevada en varias ocasiones a la pantalla (la más conocida de ellas, “Man in the Wilderness” de Richard C. Sarafin, con Richard Harris, en 1971), pero nunca con la pasión, la violencia, la belleza visual (gracias a las cámaras de Emanuel Lubenski), la pureza cinematográfica, y la poesía que esta versión ofrece.
Con más de 2 horas y media de duración, la cinta cuenta la historia de un cazador de pieles que difícilmente sobrevive, y va en busca de venganza contra los compañeros que lo abandonaron después de haber sido brutalmente atacado por un oso.

         Conversamos en días pasados con el director y la estrella de esta película sobre la experiencia de hacer el filme.

JORGE CAMARA: Alejandro, veo que tu co-escribiste el guión. ¿Qué fue lo que atrajo tu atención a esta historia?

ALEJANDRO GONZALES IÑARRITU: Bueno, esta es básicamente una historia primitiva que explora temas de subsistencia y sobrevivencia. Lo único que sabemos de la leyenda de Hugh Glass (el personaje de DiCaprio) es que fue atacado por un oso y abandonado, y tuvo que soportar un invierno helado y arrastrase por 200 millas en inclementes terrenos para poder sobrevivir. Lo que realmente me interesó, leyendo este período de la historia americana, es que el Oeste todavía no existía, y era habitado por una mezcla de españoles, mexicanos, ingleses, franceses, canadienses e indios americanos. La esclavitud era legal, el racismo era enorme, y la fuente de ingresos más importante en esa época eran las pieles de animales, que se mandaban a Europa que adornar los sombreros y abrigos de las mujeres. Los cazadores de pieles eran explotados, y con quienes únicamente se relacionaban era con la indias americanas, con quien formaban familias y tenían hijos. También me interesó la relación entre padre e hijo, y el tema de la venganza, y el hecho de que te deja vacío después de que la logras.

J.C.: Leonardo, ¿de qué manera crees que esta historia que tuvo lugar hace 200 años sea importante hoy en día?

LEONARDO DiCAPRIO: Lo interesante es que toda esa época de la historia americana no está documentada, y fue como si estuviéramos hacienda una película de ciencia-ficción en un territorio sin leyes en el que los nativos eran abusados. Para mí todo eso fue muy pertinente, porque al mismo tiempo que estábamos filmando esta  película, estaba haciendo un documental sobre el cambio de clima, y en todos los lugares que visité, en Canadá, Sudamérica, Indonesia, todos los nativos estaban siendo expulsados de sus tierras, sacrificando sus culturas, para extraer ganancias.

J.C.: Viendo la película, tienen que haber sabido que iba ser uno de los rodajes mas inclementes y difíciles de vuestras carreras. ¿Por qué decidieron correr todos esos riesgos?

A.G.I.: Yo pensé que esta película me iba a matar. Realmente no me deshice del ataque del oso sino hace unos días que terminamos la edición. Comencé a buscar las locaciones de esta película hace 5 años, y no puedo creer que finalmente la hayamos terminado. Acepté hacerla porque soy el único idiota en este planeta que acepta algo así (ríe). Es la verdad. No sabía en lo que me estaba metiendo. Recuerdo que Clint Eastwood me dijo que él nunca aceptaba filmar en el invierno, y yo le dije, gracias por la información. Pero Clint Eastwood es inteligente y yo no. Hubo situaciones extremadamente difíciles en todos los niveles, tanto creativos, como financieros. Es el tipo de filmación que ha desaparecido con la pantalla verde, las computadoras y el internet. Fue como escalar una montaña sin una soga. Calgary, donde filmamos la mayoría de la cinta, es el lugar del planeta con cambios más radicales de temperatura que fluctúan entre 20 y 25 grados (Farenheit) en un mismo día. Estás filmando una escena en la nieve, y dos horas después solo hay hierba, y tres horas después está lloviendo, y dos horas más tarde la temperatura cae a bajo cero

L.DiC.: Yo tengo la tendencia a hacer películas de extrema violencia, de manera que no sé si me he desencintado a ella. Pero para mí esta es una película que describe con veracidad la época en la que se desarrolla, y que tiene la perfecta fusión de violencia y de la belleza salvaje de la naturaleza. Es por eso quise participar en ella. Yo nunca he trabajado en una película como esta, y no sé si lo haré en el futuro. Hice extensa investigación en lo que Alejandro y el Chivo (Lubenski) querían hacer y que lo lograron. Llevar la cámara, de los sentimientos y sudor de los personajes, a una amplia toma estilo David Lean, y regresarla al alma de los personajes, es algo que nunca había visto hacer, buscando una realidad virtual cinematográfica, que tomó meses y meses de ensayos. Hubo momentos increíblemente difíciles en esta película, que ha sido la más ardua que he hecho, y en lo que creo que todos los que trabajamos en ella estamos de acuerdo. Fue una jornada existencial para Alejandro y para mí, y en muchas formas espiritual, que fue lo que intentamos.

J.C.: Leonardo, interesante es el hecho de que en tu película anterior, “The Wolf of Wall Street”, tu personaje no deja de hablar, y en esta prácticamente no dice nada.

L.DiC.: Fue una de las cosas que más me interesaron cuando leí el guión, y en realidad  continuamente le pedía a Alejandro que cortara mas y mas el diálogo, porque quería explorar sin palabras la jornada emocional del personaje. Hugh Glass es un hombre que no habla mucho, que va directamente al punto, y que creo no quiere comunicarse con mucha gente. Vemos eso a través de sus ojos, y experimentamos su historia sin palabras. He hecho muchas películas en las que los personajes hablan y hablan sin parar, esta fue una experiencia nueva para mí, y fue una de las razones por las que quise hacer esta película.

J.C.: Alejandro, “The Revenant” es sobre sobrevivencia en una peligrosa jungla natural. Después de tus triunfos aquí, ¿Cómo sobrevives la jungla que es Hollywood?

A.G.I.: Si hay una guía, la compro (ríe). No puedo hablar de sobrevivir, porque soy un privilegiado y estoy muy agradecido de poder hacer lo que estoy haciendo, que es lo único que quiero hacer y lo único que sé hacer. Lo único que voy a decir es que una película es algo muy difícil de hacer, y mi proceso siempre ha sido cuestionándome a mí mismo si es que puedo hacerlo mejor. Nunca estoy contento con lo que logro y siempre me pregunto si pude hacerlo mejor. Es una actitud un tanto neurótica y compulsiva, un costo que tengo que pagar. Para mi hacer una película y el proceso de lograr lo que busco, es atormentador, porque tengo que sacrificar mi tiempo con mis hijos, con mi esposa, con mi madre que está enferma. La única manera de sobrevivir para mi es asegurarme que no hago nada por razones incorrectas. Me encantaría estar un poco más relajado, pero sé que mi proceso no me lo permite, de manera que mi única guía para sobrevivir es ser completamente sincero y honesto conmigo mismo

J.C.: ¿Observaste tú eso, Leonardo? ¿Estás de acuerdo con lo que dice Alejandro?

L.DiC.: Se ha hablado mucho del presupuesto y los problemas de filmación de la película, y si tuvimos dificultades. Y voy a admitirlo, Alejandro es un perfeccionista, y al final del día si hay algo que siente no funciona, va a corregirlo. Yo lo apoyo en eso absolutamente, porque es meticuloso y vigilante y se asegura de que todo lo se ve en la pantalla funciona en completo unísono, como un reloj suizo.

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