Cámara en Hollywood

Entrevista a Meryl Streep

Por: Jorge Camara | Febrero 16, 2017

Jorge y Meryl

New York, NY.- La gran ironía de la nueva película de Meryl Streep, “Florence Foster Jenkins”, es que en ella, la gran actriz de inmensurable talento, considerada la mejor de su generación, encarna a un personaje inconsciente de su total falta de talento.

Florence Foster Jenkins es un personaje real, heredera de una gran fortuna, que dominó los círculos sociales de Nueva York durante las décadas de los años 30 y 40, principalmente como la patrona de la Sociedad Verdi, apoyando económicamente a grandes figuras de la música clásica, como Arturo Toscanini.

Pero el problema de la buena señora, fue su insistencia en cantar ópera, luciendo elaborados vestuarios, cuando su pobre pronunciación, su falta de tono, e inhabilidad de alcanzar y sostener las notas altas, convertían las arias de Mozart, Strauss o Brahms, en verdaderos aullidos de gato. Protegida por su dinero, su leal marido, un fracasado actor shakeaspearano (interpretado por Hugh Grant), su acompañante de piano (papel a cargo de Simon Hellber), y generalmente amistades y asociados que la rodeaban, Florence insistió en ofrecer un concierto en los augustos escenarios de Carnegie Hall, con trágicos resultados.

Por supuesto, es inevitable que las secuencias de “bel canto” convierten al  personaje central en ridículo y risible, pero bajo la astuta dirección de Stephen Frears, la nuevamente acertada actuación de Meryl Streep, nos lleva también a comprender y sentir compasión por ella.

Conversamos con la actriz sobre su participación en esta cinta que es muy posible la lleve a superar su propio record de ya 19 nominaciones al Oscar.

 

JORGE CAMARA: Esta no es la primera vez que interpretas a un personaje real. Pero, ¿Cómo te preparaste para encarnar a Florence Foster Jenkins?

MERYL STREEP: Efectivamente, este es un personaje real. Pero yo pienso que la razón por la que Florence Foster Jenkins fue muy popular en su época y causó sensación, no fue porque cantaba mal, si no porque cantaba mal pero con gran pasión y alegría aproximándose así a lo que quería lograr. Parte de la razón por la que la gente la quería es por la inspiración y la esperanza que su voz ofrecía. Eso fue lo que me atrajo a esta película, la humanidad de la mujer. ¿Qué significa amar algo tanto que quieres hacerlo aunque no lo hagas bien, e insistes, a pesar de que todos te dicen que no lo hagas. .

J.C.: ¿No crees que su insistencia fue un tanto trágica?

M.S.: No se si diría trágica, más bien conmovedora. Es cierto que cuando fracasa y se burlan, algo se derrumba en ella. Pero, ¿sabes?, cuando mis hijos eran niños montábamos escenas navideñas durante la Navidad, y no permitíamos que nadie se riera o saliera del salón. Es esa creencia infantil en las actuaciones que es conmovedora, y si nos reíamos de los niños, también amábamos lo que estaban haciendo. La actitud de Florence era que podían decir lo que fuera de ella, pero hacía lo que amaba hacer. Podían decir que no sabía cantar, pero no podían decir que no cantaba.

J.C.: Bueno, tus hijos han crecido. Tus hijas y tu marido tienen éxito en sus profesiones. Te has de sentir muy orgullosa de ellas y de él.

M.S.: Me siento muy orgullosa de ellas, y también de mi hijo, que es músico y tiene a su cargo un programa en una escuela de Los Ángeles. Todas mis hijas están trabajando, pero no sé ni en que continente se encuentran porque viajan constantemente. Mi marido va a instalar una escultura frente a la nueva embajada americana en Moscú, lo cual es una comisión muy importante de la que está muy orgulloso

J.C.: Para ti que, como sabemos, cantas bien, ¿fue difícil entrenarte para cantar mal?

M.S.: Bueno, yo tomé esto tan seriamente como ella. Cuando estaba haciendo la película, “Ricki and the Flash”, con la gran cantante, Audra McDonald, le dije, Audra, tengo que cantar todas estas arias, y ella me dijo, tienes que ir con mi maestro de canto, Arthur Levy, que te dirigirá con el material. Así que estudié con el maestro de Audra, que probablemente va a querer que nadie se entere de esto (ríe). Pero el fue sensacional, muy chistoso, y con gran compasión y comprensión por lo que estábamos tratando de lograr. Básicamente lo que hizo fue enseñarme a cantar las arias tan bien como pudiera, y después dependía de mí, durante la filmación, tratar de cantar como sentía que ella lo hacía.

J.C.: Antes de hacer la película, ¿sabías de la existencia de Florence Foster Jenkins?

M.S.: Oh, sí sabía de ella, porque todos los que fuimos a la escuela de drama e hicimos números con estudiantes en la escuela de música, la conocíamos porque era famosa entre nosotros  Había un disco y un casette de ella que llevábamos y tocábamos en las fiestas. Pero eso fue hace ya muchos años. Yo creo que artistas entienden lo que es intentar algo grandioso y fracasar por lo difícil que es. Esto es tan hilarante como conmovedor.

J.C.: No conozco a otro actor, o actriz, que haya recibido tantos premios o alabanzas como tú. ¿Estás siempre satisfecha con tus actuaciones, o eres una severa crítica contigo misma?

M.S.: Siempre pienso que pude haber hecho algo mejor. Generalmente cuando trabajo soy muy impaciente. Quiero que las cosas se muevan, me gusta que la gente sea rápida. No me gustan las preparaciones largas, la pantalla verde, lo técnico, los puntos en la cara. Todo eso me aburre. Pero inevitablemente cuando veo la película siempre pienso que me hubiera gustado tener más tiempo, o que no debieron haber cortado ahí. No es una regla general, pero a veces siento que lo importante sucede cuando los personajes dejan de hablar, y precisamente cortan cuando los personajes dejan de hablar. Así que, ¿qué puedo hacer? (ríe)

J.C.: Una de tus primeras películas fue “The Deer Hunter”. Su director, Michael Cimino murió recientemente. ¿Qué recuerdos tienes de trabajar con él?

M.S.: Realmente fue una experiencia muy, muy rica. Michael me dio mucha libertad para experimentar. El trabajó muy cerca al gran camarógrafo, Vilmos Zsigmond, y yo realmente fui parte de ese trío. Pero como dije, me dio mucha libertad y no me dirigió mucho. Fue una producción muy difícil, en una locación muy caliente. La iglesia donde filmamos la boda no tenía aire acondicionado y todos estábamos bañados de sudor. Pero fue una experiencia maravillosa.

J.C.: Bueno, cambiando un poco de tema, de lo que todo mundo habla ahora es de la situación política y los candidatos a la presidencia de este país. Siendo neoyorkina, ¿has conocido personalmente a Donald Trump?

M.S.: Si (ríe), cené con él hace ya mucho tiempo. Y hago una imitación fantástica de él, que no voy a hacer aquí. Todo fue porque estábamos tratando de levantar fondos para el Festival de Shakespeare en el Parque Central de Nueva York. Es algo que hacemos cada primavera. Christine Baranski y yo íbamos a cantar una canción de “Guys and Dolls” sobre cómo conseguir una mujer, y pensamos, ¿quién necesita mujeres? Y así fue como participó. Sobre la situación política actual, este es un tema muy importante y muy serio, del que no tengo ni el tiempo, ni la profundidad que merece discutirlo. Y, francamente, no soy la persona más elocuente para hablar de esto.   Si veo problemas, pero no me preocupo. Soy muy optimista y veo lo mejor en la gente. Creo firmemente en lo que Leonard Cohen dice, que en todo hay un agujero por donde entra la luz.

J.C.: Fuiste parte de la convención demócrata, y Woody Allen dice que está muy seguro que Hillary Clinton va a ganar.

M.S.: Si, definitivamente yo espero que Hillary gane.

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